La pena. 

6 Jun

He tenido pena varias veces. Lloro con las historias tristes, las películas, la injusticia y un montón de situaciones que probablemente le dan pena a todo el mundo. 

Trato, además, de no reprimir el llanto. Soy una convencida que la gente que se contiene de llorar, reír, pelear, etc es infeliz y estítica. 

Mi tata se infartó en noviembre de 2015 y lloré desconsoladamente. Vine a Los Ángeles a verlo y ahí estaba, en una camilla haciendo chistes. Me tuve que tragar las lágrimas para que no me viera así. Lo dieron de alta y se deterioró bastante, pasó más en cama y requirió más cuidados que antes, pero contra todo pronóstico, sobrevivió.

El miércoles pasado, el 31 de mayo, me estaba duchando y escuchando I love to love de Tina Charles y la canción se detuvo. Me asomé por la cortina y vi que mi mamá me llamaba y decidí contestar y puse el altavoz: “hija, falleció el abuelito”. Tomé aire y ahí me quedé. “Cotita, ¿aló?” Ya mamita, voy a viajar ahora. 

Tuve que terminar de ducharme y lloré con hipo. Es la pena más grande que he sentido en la vida. “Se murió el hombre de tu vida” me dijo la Kena. Y sí, poh. Se murió el hombre más importante de mi vida. El que se desvivía por mi, el que me traía un yogur cuando se iba a pagar, el que me compró una pantera rosa en la vega con las indicaciones que le di. El que me hizo un columpio en el patio. El que me fue a dejar un año entero al liceo porque un hueon en bicicleta me perseguía. El que me preguntaba si necesitaba “unos pesitos” cada vez que venía, hasta la semana antepasada. El que me preguntaba si donde vivía en Santiago me trataban bien, si tenía ducha, si pasaba frío. El que posaba para que le sacara fotos cada vez que me veía aparecer con el teléfono. 

Agradezco a la vida haber podido disfrutar tanto de él. Fueron 97 años, 36 de los cuales los pasamos juntos. En cada feriado y vacaciones elegí venir a verlos, porque no son eternos. Me siento muy tranquila por haber optado por eso y también sé que a él le encantaba que viniera.

Ahora me tengo que conformar con los recuerdos y seguir adelante sin su presencia. Tengo pena, una pena profunda y desgarradora. 

El desapego.

26 May

No recuerdo si en posts más antiguos escribí sobre esto. Bueno, da lo mismo.
Parto por lo contrario: el apego. Siento que tengo más desarrollado el apego con personas que con cosas. En esta etapa de mi vida, creo que sólo estoy apegada a mi mamá y mis abuelitos.
Con respecto a las cosas materiales, en algún momento me volví loca comprando leseras: perfumes, maquillaje, esmaltes de uñas, ropa más chica para motivarme a dejar de comer, ropa deportiva que quedó virgen, zapatos y carteras que nunca usé y un montón de huevadas, para decirlo claramente. Huevadas en las que gasté tiempo, plata y espacio. Cuando me tuve que ir de La Serena me di cuenta de la cantidad de ropa con etiqueta y zapatos nuevos en sus cajas y decidí intentar venderlos. Tal vez fue mi primer acercamiento con el desapego de la cosas acumuladas: vendí harto y regalé mucho más. Es lindo regalar.
Hace poco, hice otro análisis de las cosas que me quedaron y las puse a la venta (tengo habilidades para eso). La ropa (que me queda chica o grande, que lleva ene tiempo guardada, que ya no me gusta) la metí a una bolsa y la dejé en el “closet ecológico” del edificio, ahí probablemente alguien la tomó y la puede vender.
Ahora siento muy poco apego por las cosas materiales. Si algo se echa a perder, lo boto y se acabó. Si no tengo plata para reponerlo, aprendo a vivir sin eso. Si algo funciona, no hay necesidad de renovarlo. No me interesa tener un auto o viajar a una playa paradisiaca en las vacaciones, porque mis prioridades son distintas (y no tengo plata). Si tengo días libres, prefiero ir a Los Ángeles. ¿Quiero un departamento propio? Sí, de eso tengo ganas.
A estas alturas tengo una confusión entre el desapego y la falta de ambición, porque suenan bien parecido. Capaz que sea una mezcla de ambas.

Desesperanza aprendida.

15 May

Un sicólogo me mandó a leer sobre este concepto. Se lo whatsapeé a la Paula para que no se me olvidara, porque debía hacerlo dentro de la semana. No me acuerdo si me dio una web en particular, pero lo que hice fue lo que haría cualquiera: googlear. También busqué en pubmed, pero encontré pocazo.

Encontré información sobre el origen del concepto, que (según lo que entendí) proviene del experimento con unos animales, de un señor cuyo nombre no recuerdo. Consistía en darle choques eléctricos a ambos, pero uno tenía la posibilidad de escapar y el otro no. Esto lo repetía varias veces y el animal que no tenía cómo escapar de las descargas, APRENDÍA que pasara lo que pasara, hiciera lo que hiciera, el resultado sería el mismo: iba a sentir el dolor del choque eléctrico. Entonces, con el correr del tiempo, ese animalito recibía las descargas sin moverse ni intentar nada, porque para qué, poh. Este tipo de aprendizaje lo extrapolaron a diversas circunstancias y situaciones de la vida humana y le dieron el nombre del título de este relato: desesperanza aprendida.

Me vi reflejada en algunas situaciones que describían en las diversas fuentes que leí; hablaban de los niños golpeados, mujeres maltratadas, personas que les va mal en los estudios, trabajo, negocios, relaciones interpersonales, todos con una forma de operar similar a la del animal que recibía la descarga y aprendió que no podía escapar, aunque pataleara o se desesperara.

Me cuesta diferenciar, eso sí, qué es desesperanza aprendida y qué es sanidad mental. Obviamente no tenemos en nuestras manos la solución a todos los problemas, debemos muchas veces aprender a vivir con ellos, pero ahora tengo en mi cabeza la duda: ¿debo resignarme o es que realmente debo patalear para encontrar una solución? En varias cosas (laborales y personales) me aburrí de patalear y ahora, producto de este nuevo aprendizaje, me las estoy replanteando.

Capaz que sea una pura huevada, pero quién sabe. Desaprender y aprender de nuevo da flojera, pero suena bien.

Fantasías.

13 Abr

Pienso en lo hermoso que sería que me vinieras a buscar, me tomaras de la mano y saliéramos a pasear. O que nos encontremos en la calle y corras a abrazarme y que eso te haga feliz. Que se te dibuje una sonrisa en el rostro al verme. Que te nazca hacerme cariño, que me extrañes. Que pienses en mí y te calmes. Que mi compañía sea un alivio. Que me necesites.

Y de repente me acuerdo que todo eso te pasa con otra persona.

 

Volveré.

25 Sep

Echo de menos escribir algo que no sea la tesis (tampoco digamos que he avanzado mucho). Han pasado cantidá de cosas en estos cuatro años de ausencia, cuatro años que coinciden con mi cambio desde La Serena a Santiago.

¿Echo de menos algo de La Serena? Algunas personas, los gatos, la comida. Gracias a la vida, acá venden queso Huentelauquén, así que la pena es menor. Con don Francisco todavía nos comunicamos por teléfono, me llamó para desearme feliz santo (12 de septiembre, Dulce nombre de María).

Tengo la misma pega desde que me vine, he conocido amiguitos nuevos. Gente buena, apañadora. Me he equivocado con algunos/as, pero ya aprendí a no calentarme la cabeza con gente que no aporta.

Estoy en el segundo año de un magister, en plena tesis. Me tiene cansada la tesis. Agotada. Hastiada. Pero la terminaré este año, no quiero ser parte de la estadística de eternos tesistas que nunca se titulan (como voh).

Me sigo riendo de las mismas cosas. La gente con la que me junto, también.

Me sigue gustando la misma música. He incorporado muy pocas cosas nuevas, tengo neofobia musical.

Mis abuelos siguen vivos (95 y 96 años) y ya se levantan menos. Se ponen tan contentos y cocorocos cuando los voy a ver, cochas pechochas. Mi mamá y la Paloma están bien.

Y tampoco sé por quién chucha voy a votar.

¿Qué ha pasado?

30 Jun

No sé. Cosas tan raras. Gente tan rara.

¿La pega? Mal. Me redujeron a 1/3 la jornada laboral, por lo que debo encontrar otro trabajo en La Serena o, finalmente, agarrar mis cosas y dejarme de leseras y largarme de aquí. Nada me ata a esta ciudad. Tengo algunos buenos amigos, eso sí. Los voy a extrañar, pero sé que se mantendrá el contacto. Y si no, era que valían callampa. Pero no creo, en serio.

¿El amor? JAJAJAJAJAJA. Ese sería mi comentario. El amor familiar está bien, eso sí.

¿El sexo? Me autocensuro. (¿pero cacharon que no dije que NO había? muajajaja)

¿Los viajes? Entretenidos. El último fue a ver New Kids on the block con la Pauly, súper entretenido. También vi a la Pame y César, siempre un gusto. Y conocí muchos chiquillos entretenidos de tuiter. Qué manera de reír.

Como todo el mundo es experto en “sacar de lo malo algo bueno”, ya poh, qué más. Si yo siempre me he querido ir de La Serena, ahora está la excusa perfecta. Quiero irme a Santiago. Quiero que me afecten los tacos, el metro y el costanera center. Los atochamientos en los hospitales y las preemergencias. Todo eso.

Ojalá resulte.

Nutricionista busca trabajo en Santiago.

Recitales

23 Abr

Me encanta ir a recitales. Esperar que vendan las entradas, hacer vigilia online, comprarla, que llegue  a la casa, ir a retirarla a un punto de venta o mamarme una fila. Como sea, siempre es emocionante.

El primer evento masivo al que fui, fue La Oreja de Van Gogh en Espacio Riesco. Esa fue la primera vez que vinieron, para que sepan, antes del festival de Viña. La entrada era general, no era cara. Con mi experiencia posterior, creo que es un mal lugar para hacer un recital. Cerrado, se juntan los olores de las malas pal agua, MAL.

Volvamos atrás. Mucho antes, un año que fui a Iquique ¿1998? vi a Los Tres en la casa del deporte GRATIS. Había que comprar entradas y no teníamos ni wan con la Ale Peña y como la cabra es entradora, se engrupió al de la puerta. Nos llevó por un camino oscuro, temimos por nuestras respectivas virginidades. Finalmente abrió una puerta, había una escalera y subimos y vimos mejor que todos los que pagaron. La Ale, en un hecho que no termino de comprender,  gritó ¡TITAE TE AAAAMOOOOO! y nunca más habló. Afonía por días.

Bueno, lo de la Oreja de Van Gogh fue el primer evento que pagué.

En ese entonces vivía en Concepción. Un día, caminando por ahí, vi un letrero del cierre de la campaña de invierno y tocaban Los Bunkers. Los estaba recién conociendo y tenía ganas de escuchar más. Era ese mismo día en La Tortuga, así que me abrigué como la hija única que soy y partí. Me dio un poco de susto tanto hueón de negro, pero lo superé. Me hice amigui de un papito que andaba con sus niños. La canción que yo quería escuchar era Miño. Empezaron a tocarla, me levanté del asiento, meneé las caderas y ¡paf! se reventaron los parlantes y cagó la canción.

Luego de eso, los vi en Pichilemu en el club de tango, un día DOMINGO como a las 2 de la mañana y tenía bus a las 5 para llegar a trabajar a las 8 a la Posta Central. Sí, yo sobreviví a la Posta Central

25 de enero de 2007: Los Bunkers en La Serena. Es el recital más freak que he visto. Musicalmente impecable, como siempre, pero les dio por vestirse con trajecitos iguales… mal. Menos mal que desestimaron la idea.

En el verano vino mi progenitor a Tongoy. Quería llevarme con él. Ya había ido años antes con él y lo había pasado como el reverendo hoyo. Vino a La Serena a buscarme ¿Cómo me lo saco de encima? ¡Ya sé! “Voy a ver a Chayanne”. Una amiga me había insistido semanas que fuéramos a verlo y era ese día. Partí a Ripley a comprar la entrada y fui con cero expectativa y la verdad es que me sabía hasta las canciones que no tocó.

A principios de 2007, mi amiga Jessica me pilló volando bajo. Quería ir a ver a Alejandro Sanz. Me carga, no me sé las canciones, pero ya, vamos. 17 de marzo de 2007, El Tren de los momentos. Me aburrí como ostra. Mi amiga cantó, se encaramó en la gente, en la silla, en mí. Lo gozó.

24 de octubre de 2007: Soda Stereo. Fui de posera. Se reunían, estaba barato, ya, vamos. Fui con un a colega de La Serena. Estuvo BELLO.

El 2008 fue el año de Madonna: 11 de diciembre. Maravilloso. Fui a Andes. Estaba tan lejos y soy tan piti, que si hubiese sido la Cuatro dientes la que estaba bailando, no hubiese notado la diferencia. Este año quiero ir, pero a galucha. No vuelvo a perder plata en Andes si veo como el hoyo igual.

El 2009 fue bien movido: Los Bunkers, OBVIO, Juan Luis Guerra en La Serena y Radiohead, que merece una mención aparte.

Inicialmente iba a ver Radiohead con el Lucho. No recuerdo por qué viajé a Los Ángeles en esa fecha. La cosa es que Lucho no fue, pero le envió la entrada de regalo a la Ale (la de TITAE TE AMO) y fuimos las 2. Todo ordenadito, sentaditas en nuestros incómodos asientos numerados. A nuestro lado, un rubio riiiiiico. Andaba solo. La Ale, como es tímida, le metió conversa. Y ese fue el principio del fin. El tipo era TAN rico (era brasileño), era TAN entretenido, que nos dedicamos a conversar con él y no pescamos el concierto. Los teloneros eran muy lateros. Nos fuimos, él no se despegó de nosotras (o de la Ale) y nos subimos a una micro. La Ale, a pito de no sé qué, le dijo “igual tienes que tener cuidado, hay harto tráfico de órganos acá, lo que pasa es que no es muy sabido”. Yo la miré con cara de WTF y él, pálido. Dejó de hablar. Como 3 incómodos minutos después, nos preguntó si éramos traficantes de órganos. Bravo Ale. Lo convencimos que NO. Fuimos al barrio suecia, nos metimos a un local que parece de los picapiedra y cantamos karaoke, él dijo que pidiéramos lo que quisiéramos. Tinimoh hambre y tinimoh sed. Comimos y tomamos como si no hubiese un mañana. Suena su teléfono. Él sale a contestar. Y pasa harto rato. Demasiado. Nos empezamos a poner nerviosas: -¿andai con plata? -ni uno -Chucha. Nos cagó este hueón. Ya, yo voy a la casa y le voy a pedir plata a X individuo. Ya. Como a los 20 minutos apareció el csm. Menos mal. Rico él, hay unas fotos por ahí que no le hacen justicia.

Años después, la Ale me confesó que le dio mal el teléfono a propósito. Hueona. En fin.

El 2010 parece que estuvo medio flojo de conciertos, porque encuentro 2 tickets del Enjoy: tributo a ABBA, maravillosos y Dios salve a la reina, el mejor tributo a Queen EVER. El tipo es IGUAL, tiene el mismo poto, los mismos bíceps, tríceps, bigotes y, supuestamente, canta igual. Digo “supuestamente” porque lo escuché cantar a los días después en un programa del festival de Viña del 13 y no se escuchaba ni parecido. Pero bueno, en vivo se siente la magia de Queen.

El 2011 estuvo variadito: en febrero, Yuri. Le amo. En marzo, U2. El mejor espectáculo que he visto. La cagó el escenario. Compramos la entrada más barata, la que era detrás del escenario, 19 lucas. Los vimos salir, ¡al lado! Bello. Fui con Jessica y Lucho. El Lucho estaba ebrio, no nos sirvió para “seguridad”. De hecho, terminó el recital y se nos perdió.

El 8 de octubre tuve una sesión de Inti Illimani, Quilapayún e Illapu. Nos cagamos de frío en La Serena. Ese mismo día en la noche, fui a ver a  Nicole.

En noviembre fui a ver a Pearl Jam. Iba a ir el Lucho, pero al final no pudo. Menos mal que tenía yo las entradas. Fui con el pololo de una amiga. Estuvo ma-ra-vi-llo-so, musicalmente hablando. Fueron 3 horas de éxitos, muy bueno. Fuimos a galería y quedamos súper bien ubicados.

Este año, he visto a Los Tres, fui al festival de Viña por primera vez. Fui a ver a Los Bunkers, obvio. Y quiero ir a ver a Madonna.

Voy a hacer una mención aparte a lo siguiente. Vino Jaime a un congreso de medicina en el Enjoy. Íbamos por ahí caminando y ¡chán! ve un letrero de Chinoy en concierto. Él lo había visto hace como 3 días en Los Ángeles. ¿Vamos? No lo conozco, pero vamos. Estaba 2 días, viernes y sábado. Fuimos el viernes. Harta gente en el Copao. Comenzó a cantar. Jaime me advirtió que NO ERA UNA VOZ CONVENCIONAL No recuerdo si me pidió respeto o que no me riera. ¿Conoces esta canción? No, la verdad es que no conocía ninguna. Pasado cierto rato, sentía que ya la había escuchado antes. ¿Oye, está repitiendo las canciones este hueón? Jaime insistía en que NO. Que hueá más fome. Que hueón más insufrible. Eso está contra los derechos humanos, como diría la Pame. ¡Y Jaime fue al día siguiente! Claro que no me invitó ná. O me dijo “obvio que no vai” jaja.

Como verán, tengo gustos musicales bien variados y me gusta harto el evento. Me encantaría no pagar por ellos ¿con quién tengo que pololear?